El deporte está adquiriendo una
importancia cada vez mayor en la sociedad y en su desarrollo, se está
convirtiendo en un fenómeno que trasciende más allá de los lugares donde se
practica.
Su consiguiente popularidad y capacidad
para atraer masivamente a aficionados de diversas características o tipos,
hacen que se tenga cada vez más en cuenta su función educativa para transmitir
hábitos saludables y valores.
Como corredor de montaña que me siento,
cuando me propongo subir una cima o finalizar una carrera, lo puedo comparar
con cualquier objetivo que me pueda marcar en la vida. Para conseguir algo en
la vida, hay que ir a por ello, porque si nos quedamos sentados esperando, lo
más probable será que no consigamos nada.
.JPG) |
Medio maratón de montaña "Font Amarga - Les Salines"
|
Cuando iniciamos el camino que nos lleva
hacia nuestro objetivo, lo hacemos con la máxima ilusión, pero debemos tener
claro que los senderos no serán fáciles, nos encontraremos con cuestas que nos
dejarán sin aliento, caídas... ¿quién dijo que fuera fácil? No hay nada más
gratificante que aquello que cuesta conseguir porque cuando logramos algo que
nos resulta fácil no le damos tanta importancia.
Para hacer aquello que nos proponemos debemos
ser constantes, también pacientes, los progresos llegan con el trabajo, no
podemos de un día para otro correr un maratón. Tenemos que levantarnos y creer
en nosotros mismos.
Llegados a este punto, la diferencia entre
tú y el resto, será el haber continuado el camino que escogiste porque de otro
modo, no habrás elegido otra opción que la de abandonar, es decir, ante la
adversidad, habremos hecho visible nuestra capacidad y valor de autosuperación.
Una vez cruzado este tramo, la meta hacia
la propia realización, estará a tan solo un paso. Mirar hacia atrás en este
punto no nos sirve de nada. En este momento seremos conscientes de todo el
esfuerzo que hemos hecho, recordaremos los malos momentos tanto como los buenos…Levantaremos
la cabeza, compartiremos una mirada de complicidad con nuestros compañeros, y entre
los aplausos de la multitud, habremos conseguido traspasar la meta y con ello nuestro
objetivo. El dolor se convertirá en felicidad, la cual, nos habrá invadido todo
nuestro cuerpo.
A través de este relato podemos darnos
cuenta de cómo a través del deporte podemos afrontar y vivir la vida con los
valores humanos que se transmiten con él. Los sueños, por si mismos no son nada, hasta que los hacemos realidad.